Cálculos renales. Tipos y recomendaciones nutricionales
Cálculos renales. Tipos y recomendaciones nutricionales
Los cálculos renales se forman por la acumulación de sales minerales en el riñón. Dichas sales proceden de la acción depuradora que realiza el riñón tras la filtración glomerular de la sangre. Estas sales minerales si no son expulsadas con la orina pueden acumularse en el riñón y formar los cálculos renales (litiasis renal) que se depositan como arenilla o piedrecitas que pueden llegar a obstruir las vías urinarias (uréteres) y obstruir el paso de la orina a la vejiga produciendo el cólico nefrítico.
Los cálculos renales pueden ser de distinto tipo según la naturaleza de las sales que los constituyan. Los más comunes son:
Cálculos de oxalato cálcico
. Las sales están formadas por oxalato y calcio. Son los cálculos más frecuentes. Se pueden producir cuando hay un exceso de calcio o de oxalato o de ambos en la sangre. Para prevenir dichos cálculos es preciso no ingerir exceso de alimentos con calcio ni con oxalato y evitar una dosis excesiva de vitamina D, así como de suplementos de calcio que nos aporten una ingesta superior a las dosis diarias recomendadas. Entre los alimentos que conviene evitar están los alimentos ricos en oxalato, como ciertas verduras de hoja grande y verde oscura (espinacas, ruibarbo, entre otras), remolacha, alubias, tofu, boniato, ciertos frutos secos (cachuetes), té, café instantáneo, cerveza (sobre todo la de barril), ciertas frutas (naranja, uva negra tipo concord, fresa, frambuesa, mora, grosella y similares). También es importante reducir la ingesta de sal (cloruro sódico) y, por tanto, de sodio en la dieta, ya que éste facilita la eliminación de calcio en la orina. La cantidad de sal no debería ser superior a un total de 5-6 gramos de sal al día (contando no sólo la sal añadida a las comidas sino también la que está formando parte de los alimentos cocinados o envasados).
Cálculos de ácido úrico
. Son los cálculos que pueden producirse como consecuencia de una alimentación con alto contenido en proteínas. Las proteínas al ser catabolizadas (eliminadas) por el organismo producen ácido úrico como producto de desecho en la orina y si está en altas concentraciones puede cristalizar en la formación de cálculos renales. Las recomendaciones nutricionales para pacientes con este tipo de cálculo van encaminadas a reducir el consumo de proteínas, sobre todo, de origen animal, como carne de vaca, buey, cerdo, pollo, pavo, pescados y huevos y considerar, según la incidencia de los cálculos, el consumo de leche y queso.
Cálculos de estruvita
. Estos cálculos se producen como consecuencia de infecciones bacterianas que afectan al tracto urinario. Los cálculos de estruvita son más frecuentes en mujeres y están formados por sales de magnesio y de amonio. En estos casos es preciso eliminar la infección causante del proceso.
Cálculos de cistina
. La cistina es un aminoácido que forma parte de las proteínas, sobre todo de las proteínas estructurales como las que conforman los músculos, tendones, nervios, etc. Son cálculos muy poco frecuentes y que suelen ser hereditarios. Se producen porque hay una mayor tendencia a eliminar por el riñón, de forma descontrolada, gran cantidad de ciertos aminoácidos, como la cistina, y suele acompañarse de un pérdida de masa muscular.
Como recomendación general, en todos los casos, conviene mantener un alto consumo diario de agua (del grifo si es de buena potabilidad o de baja mineralización) que facilite una orina de tonalidad clara.
Los síntomas de los cálculos renales se suelen traducir en fuerte dolor de espalda o dolor reflejado en el abdomen que puede confundirse con un dolor similar al de una gastroenteritis, en el que puede acompañarse o no de náuseas y vómitos, con una sensación en la que impide estar sentado o en reposo, obligando al paciente a estar de pie y en movimiento, pueden presentarse molestias e incluso dolor en la micción (al orinar), con presencia de sangre, escalofríos y fiebre.






