Diagnóstico del coronavirus

Test de Detección de Coronavirus y Test Rápido de Anticuerpos


Pruebas diagnósticas



Coronavirus (SARS-CoV-2)


¿Cuáles son las pruebas que se utilizan para la detección del coronavirus?

Hay tres métodos para estudiar la infección por coronavirus basados en:

1) detectar la presencia de material genético del virus en el organismo, es decir, el ARN viral,

2) comprobar si hay anticuerpos anti-coronavirus, es decir, comprobar si ha habido una respuesta inmunológica por parte del organismo ante la presencia del virus mediante la producción de determinados anticuerpos, los denominados Ig A, Ig M e Ig G,

3) buscar la presencia de antígenos en el organismo, es decir, de componentes proteicos procedentes del virus que se comportan como antígenos.

Las pruebas de laboratorio más utilizadas, por el momento, para diagnosticar la infección por coronavirus son las que emplean las dos primeras metodologías: detectar el ARN viral y comprobar la presencia de Ig M e Ig G.

En el primer caso, el estudio de la presencia de material genético del virus en el organismo se realiza mediante la prueba de la PCR (reacción en cadena de la polimerasa), que comprueba si hay ARN viral. Para ello, se toma una muestra con un hisopo (especie de bastoncillo alargado) frotando su cabezal en la mucosa de la zona orofaríngea, es decir, en lo más profundo posible de la boca y también, con el mismo hisopo, en la mucosa de la zona nasofaríngea, es decir, lo más dentro posible de los orificios nasales.

En el segundo caso, principalmente se estudia la presencia de anticuerpos IgM e IgG mediante una prueba serológica. La presencia de  IgA es más difícil de determinar y hay pocas técnicas efectivas que lo hagan. También hay técnicas para el estudio de anticuerpos totales, pero las técnicas habitualmente más empleadas para determinar los anticuerpos IgM e IgG son:  inmunocromatografía, enzimoinmunoensayo (ELISA) y quimioluminiscencia. La primera técnica tiene una sensibilidad y especificidad algo inferior a las otras dos, pero tiene la ventaja de que es una técnica más rápida y menos costosa.

TEST DE DETECCIÓN DEL CORONAVIRUS (SARS-COV-2) POR PCR – Precio 130€

Este test detecta la existencia de ácidos nucleicos del SARS-CoV-2 en la muestra del paciente por reacción en cadena de la polimerasa (PCR), siendo esta técnica la de elección para el diagnóstico de la infección por coronavirus.

Esta prueba detecta la presencia del virus en muestras nasofaríngeas desde los primeros
momentos de la infección. La toma de muestra se lleva a cabo frotando con un hisopo (especie de bastoncillo alargado) la mucosa de la zona orofaríngea, es decir, en lo más profundo posible de la boca y también, con el mismo hisopo, en la mucosa de la zona nasofaríngea, es decir, lo más dentro posible de los orificios nasales.

Para la toma de esta muestra utilizamos hisopos en los que se inactiva el ARN viral para minimizar cualquier posibilidad de contagio.

La técnica de la PCR es más sensible y específica que otros métodos utilizados para el diagnóstico en laboratorio de la infección por coronavirus.

TEST RÁPIDO SEROLÓGICO DE DETECCIÓN DE ANTICUERPOS IgM e IgG CONTRA EL SARS-COV-2 – Precio 60€

Este test detecta de forma cualitativa la presencia de anticuerpos producidos por el sistema inmunológico ante la infección por coronavirus. Los anticuerpos que se estudian son las inmunoglobulinas del tipo M y G.

El test rápido se realiza mediante la técnica de inmunocromatografía de flujo lateral. La toma de muestra se realiza mediante una extracción de sangre. Se puede utilizar sangre entera, suero o plasma. La sangre entera se puede obtener a partir de sangre capilar por punción en un dedo. Los resultados se disponen en 24h.

La sensibilidad de los métodos serológicos depende, en gran medida, del día en que se haya realizado la toma de muestra contando desde el día en que se hayan presentado los síntomas.

Hay que tener presente que las pruebas de detección de anticuerpos no suponen un diagnóstico definitivo de la enfermedad por coronavirus. Los resultados de estas pruebas han de ser valorados e interpretados, junto con otra información clínica disponible, por el médico.

TEST ELISA DE DETECCIÓN DE ANTICUERPOS IgM e IgG CONTRA EL SARS-COV-2 – Precio 80€

La prueba de ELISA (enzimoinmunoanálisis) se utiliza también para detectar la presencia de anticuerpos IgM e IgG contra el coronavirus y lo hace de forma semicuantitativa. Esta es también una prueba serológica que utiliza suero o plasma del paciente mediante una extracción de sangre venosa. Este test tiene una mayor sensibilidad y especificidad que el test rápido. Los resultados están disponibles en 2-3 días.

En la siguiente gráfica se representan los tiempos de aparición de los anticuerpos según se produce la respuesta inmune del individuo medida por ELISA y en relación con la carga viral de SARS-CoV-2 medida por PCR (Lou B. et al Eur Respir J 2020; in press).

Según este esquema la detección más precoz se consigue con la identificación de los anticuerpos totales (línea roja) a partir del 4º-5º desde la aparición de síntomas. Posteriormente se pueden detectar las IgM (línea morada) a partir del 7º-8º día de síntomas. Las IgG (línea azul) aparecen a partir del 11º-12º día que es cuando se produce, por otra parte, un descenso significativo de la carga viral (línea verde).

Interpretación de los resultados

Sobre los días que transcurren desde que un individuo presenta síntomas hasta que se le detectan anticuerpos en sangre hay cierta divergencia. En el siguiente gráfico (Sethuraman N. et al, JAMA 2020, May 6) se representan los plazos en los que se pueden detectar los anticuerpos en el organismo.

Los intervalos de tiempo son estimados y las tasas de detección viral se basan en los datos obtenidos de varios estudios publicados. Debido a la variabilidad de los valores de los diferentes estudios, los intervalos de tiempo son aproximados y la probabilidad de detección de la infección por SARS-CoV-2 se presenta de forma cualitativa.

En la mayoría de los individuos se detecta la presencia del virus por PCR a partir del día 1 desde que aparecen síntomas (línea negra vertical discontinua), con picos máximos dentro de la primera semana, y se confirma que la forma más eficaz para recoger la muestra es con hisopo en zona nasofaríngea (línea azul). Los mayores niveles de anticuerpos Ig M e Ig G (líneas morada y verde discontinuas) se producen a partir de la segunda semana desde la presencia de síntomas, aunque hay casos en los que se han encontrado anticuerpos en el 4º día desde síntomas. Varios estudios muestran seroconversión de Ig M e Ig G entre la semana 3ª y 4ª en todos los pacientes analizados.

En conclusión, la prueba de PCR se puede llevar a cabo desde el momento en que hay sospecha de infección por coronavirus, y las pruebas de detección de anticuerpos desde la segunda semana de la manifestación de síntomas, si bien hay que considerar la posibilidad de falsos negativos en fases tempranas de la enfermedad.

La siguiente tabla  refleja el significado de los resultados de las pruebas diagnósticas sumando los de PCR y los de anticuerpos (Ac) (Ignacio López-Goñi, The convesation):

En esta otra tabla se muestra un resumen de interpretación de los resultados combinando las distintas pruebas diagnósticas disponibles hasta el momento: PCR, antígenos (Ag) y anticuerpos (IgM e IgG) (Instituto de Salud Carlos III):

¿Qué es el coronavirus?

El coronavirus o SARS-CoV-2 es un virus que pertenece a los llamados retrovirus al contener solo ARN  que necesita, para su replicación, convertir

en ADN dentro de la célula a la que infecta. Esta infección se produce principalmente por vía respiratoria y los primeros casos de infección se produjeron en China, en diciembre de 2.019, aunque se especula con que haya podido haber casos anteriormente.

El coronavirus es un virus muy contagioso, se estima que tiene una capacidad de contagio 3-4 veces mayor que los virus de la gripe común. Sin embargo, tiene ciertas limitaciones en este sentido. Por ejemplo, es un virus de gran tamaño, que contiene aproximadamente 30.000 bases en su genoma, lo que le confiere un tamaño de unos 120 nm (0,12 micras). Esta particularidad hace que el virus sea pesado y facilita que al hablar o toser no se proyecte a mucha distancia (1-2 m), ni permanezca suspendido en el aire. Otra limitación es que, según lo observado hasta ahora, el virus no presenta una alta mutagenicidad en zonas antigénicas de su estructura (Lu R. et al, Lancet 2020, 395 (10224), 565-574), por lo que se espera que no sea capaz de presentar una alta variabilidad de cepas infectivas, lo que también ayudaría a conseguir una vacuna más eficaz, pero esta posibilidad está por confirmarse.

Una característica del SARS-CoV-2 es la presencia de unas glicoproteínas que sobresalen de su envoltorio esférico y que se denominan espículas o “spike” en inglés. Estas proteínas son las que le sirven al virus para unirse a la membrana de la célula a la que infecta. Esta unión, en humanos y también en otros mamíferos, se produce a unos receptores específicos que se localizan en membranas de determinadas células del organismo. Estos receptores son unas proteínas denominadas ACE (enzima convertidora de la angiotensina, en su acrónimo  inglés) presentes con profusión en los alveolos pulmonares, aunque también en otros tejidos, lo que provoca que afecte principalmente a los pulmones.

Aspectos relevantes de la infección y enfermedad por coronavirus (CoViD-19).

Se acepta que la transmisión y hospedaje del virus en el humano se produjo originariamente desde un animal (infección zoonótica) con una fuente primaria en el murciélago (de momento se descartan otras como la del pangolín), aunque se desconoce de qué modo se produjo y si esta vía es completamente cierta. A partir de ahí se han referido casos variopintos de transmisión entre distintas especies, como de humanos a animales domésticos (Shi J. et al, Science 2020, 8 Abr).

La transmisión del coronavirus (SARS-CoV-2) se produce fundamentalmente por vía respiratoria, como ocurre con otros coronavirus (Hung L.S. J. R. Soc. Med. 2003, 96(8): 374–378), y el contagio se puede producir por las gotículas expelidas por una persona infectada. Si las secreciones emitidas por personas infectadas alcanzan las mucosas de una persona sana, es decir, las mucosas de los ojos, nariz o boca, esta última puede llegar a ser infectada. También se puede producir el contagio interpersonal mediante otras secreciones o fluidos corporales como saliva, sangre, sudor, heces o semen. El contagio también puede sobrevenir a través de fómites o superficies inertes contaminadas con las anteriores secreciones. A este respecto hay estudios que estiman el tiempo de permanencia del virus en dichas superficies, aunque su infectividad no se ha podido establecer. Por ejemplo, se ha valorado que el virus puede estar presente en el:

  • ambiente unas 3 horas
  • cobre 4h
  • aluminio y guantes de plástico 8h
  • cartón 24h
  • acero inoxidable, plástico y ropa 2-3 días
  • papel, vidrio, madera, billetes, mascarillas 3-4 días

Estos tiempos se establecen en base a la vida media de la concentración viral estudiada, por ejemplo, si la semivida es de 4h y hay una concentración de 106 a las 2h la concentración será de 103. Por ello, es muy importante tener presentes las condiciones que rodeen a estos fómites o superficies, como la temperatura, humedad y, sobre todo, la carga viral depositada, para considerar que el contacto pueda ser infectivo. Las superficies contaminadas se desinfectan muy eficazmente con lejía al 2%, es decir, 20 ml de lejía casera en 1 litro de agua.

Las medidas para evitar el contagio de coronavirus son muy fáciles de realizar. Basta con utilizar una mascarilla del tipo quirúrgico en ambientes de riesgo, evitar el contacto con superficies que puedan estar contaminadas, lavarse las manos cada vez que haya sospecha de contaminación y mantener una distancia de al menos 2 metros con todas las personas de las que no tengamos la certeza de que estén libres del virus.

Desde el momento en que una persona se contagia del virus, se abre un período de incubación hasta la manifestación de síntomas. Este período de incubación oscila entre 2-14 días (aunque hay casos en los que puede durar más), con una mediana de 5,1 días (hay cierta variabilidad con este dato). Finalizado el período de incubación aparecen los síntomas en el 98% de los casos entre los días 11-12 desde el contagio, salvo en aquellas personas asintomáticas que pueden contagiar el virus pero no sufren síntomas o sufren síntomas muy leves que pasan desapercibidos. Actualmente se considera que la transmisión de la infección comienza 1-2 días antes del inicio de síntomas y se sospecha  que pueda ocurrir lo mismo con las personas asintomáticas., aunque se desconoce este extremo.

Los síntomas más característicos y habituales de la enfermedad son:

  • fiebre (38-39ºC)
  • tos
  • dificultad para respirar (disnea)

Y otros menos frecuentes pero probables:

  • mialgias (mucho cansancio)
  • escalofríos
  • pérdida de olfato y/o gusto
  • alteraciones digestivas (diarrea)
  • alteraciones de la piel
  • adenopatías

En la mayoría de los casos (80%) los síntomas son leves o moderados y pueden ser superados tras unos días de afectación, unas dos semanas. Los pacientes suelen presentar una analítica de sangre alterada con linfopenia (disminución de linfocitos), aumento de VSG, GOP, GPT, LDH, dímero D y proteína C reactiva, también la procalcitonina puede estar elevada. Un 20% de los pacientes con síntomas pueden evolucionar a estadios graves de la enfermedad y necesitarán ser ingresados.

Los pacientes con síntomas graves pueden desarrollar pneumonía bilateral (afecta a ambos lóbulos de los pulmones) que complica mucho el pronóstico de la enfermedad, que puede asociarse a otras infecciones bacterianas, y necesitarán respiración asistida e incluso ventilación mecánica. Se ha observado que si el paciente evoluciona favorablemente sobre el día 10-12 desde la aparición de síntomas, la enfermedad puede ser superada entre 3-6 semanas.

Si la evolución es desfavorable el desenlace puede ser fatal. La mortalidad en España, que se desprende de los casos de fallecimiento sobre los casos confirmados por SARS-CoV-2, según las autoridades sanitarias, ronda el 10%.


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