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Clinica de nutrición Madrid

Test de Intolerancia a la Lactosa

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un azúcar que está presente en todas las leches de origen animal: vaca (4,7%), cabra (4,2%), oveja (4,7%) y también, por supuesto, en la humana (7,2%), y que también está presente en los derivados lácteos y en muchos alimentos preparados. Es el llamado azúcar de la leche, (C12, H22, O11), disacárido natural compuesto por dos monosacáridos: glucosa y galactosa.

¿Qué es la lactasa?

La lactasa es una enzima producida en el intestino delgado, cuyo nombre completo es lactasa-florizin-hidrolasa y que es la responsable de que la lactosa se desdoble o hidrolice en sus dos componentes básicos: glucosa y galactosa. Una vez desdoblada por la acción de hidrólisis de la lactasa, la lactosa puede ser absorbida rápidamente por el intestino como glucosa y galactosa. Si la concentración de lactasa en el intestino no es la adecuada, entonces la lactosa no puede ser absorbida y es cuando pueden aparecer los síntomas relacionados con la intolerancia a la lactosa.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa puede ser debida a una escasa producción de la enzima lactasa, que si se presenta en el recién nacido se denomina intolerancia congénita a la lactosa. En este caso, el neonato presentará los síntomas de la enfermedad desde el primer momento de la lactancia.

Ahora bien, si éste no es el caso, después de la lactancia, se puede producir, en cualquier etapa de la vida, una disminución en la capacidad de producir lactasa, debida a una alteración del gen responsable de su “fabricación” y, por tanto, llegar a generar una mala absorción de la lactosa. En este caso estamos ante una intolerancia primaria a la lactosa.

En resumen, la intolerancia a la lactosa es una intolerancia metabólica producida por un déficit de la enzima lactasa que ocasiona que la lactosa no sea digerida en el intestino y, por tanto, no absorbida debidamente. Esta situación puede desencadenar los síntomas de la enfermedad metabólica como dolores, hinchazón abdominal, diarrea, cansancio, etc.

Por último, también conviene diferenciar entre la intolerancia a la lactosa y otras anomalías como la sensibilidad a la lactosa o la alergia a algún componente de la leche, habitualmente de la fracción proteica, como la caseína. La sensibilidad a la lactosa puede ser ocasionada indirectamente por episodios diversos, como alteraciones del sistema inmunitario, tratamiento intensivo con antibióticos, etc. y en este caso se denomina intolerancia secundaria a la lactosa. Esta alteración puede manifestarse de forma muy variada y unas personas notan sus efectos de forma inmediata tras consumir pequeñas cantidades de leche, mientras que otras presentan un umbral de sensibilidad más alto y es más difícil de observar su relación causa-efecto. La sensibilidad a la lactosa puede modificarse con el tiempo, con el estado general de salud y revertir al eliminarse la causa que la originó. Por ejemplo, un episodio agudo de diarrea, causada por una infección, puede reducir temporalmente los niveles de lactasa y aumentar la sensibilidad a la lactosa de forma temporal.

La alergia a algún componente de la leche se produce por la reacción del sistema inmunitario ante la presencia del alergeno presente en la leche. Conviene, por ello, evitar la confusión que existe sobre este tema entre la intolerancia y la alergia que, aunque tienen aspectos en común, tienen un tratamiento diferente. A continuación se muestran algunas diferencias entre las dos afecciones:

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¿Qué síntomas provoca?

Los síntomas que se presentan frecuentemente por la ingestión de productos lácteos son los siguientes:

  • náuseas
  • dolor abdominal
  • espasmos
  • hinchazón y distensión abdominal
  • gases abdominales y flatulencias
  • diarreas ácidas
  • heces flotantes
  • defecación explosiva
  • vómitos
  • enrojecimiento perianal
  • dolor de cabeza
  • falta de concentración
  • cansancio intenso
  • dolores musculares
  • dolor de articulaciones

¿Cuándo se desarrolla?

La intolerancia a la lactosa no es peligrosa y es muy común en los adultos, quienes en su mayoría muestran algún grado de intolerancia a ella (por pequeño que sea). Los síntomas de la enfermedad se pueden presentar en el momento del nacimiento, o bien en la infancia, cuando se introduce la leche de vaca en la dieta o más tarde, en cualquier momento de la etapa adulta.

¿Es recomendable consumir leche sin lactosa?

Parece que existe una clara relación causa-efecto entre el consumo de leche y la incidencia de su intolerancia. Por ello, no es aconsejable dejar de tomar leche con lactosa si no tenemos la certeza diagnóstica de su intolerancia, ya que al dejar de consumir lactosa podemos ayudar a la alteración del gen que expresa la enzima lactasa y exacerbar su déficit. Suele ser frecuente que personas que tienen síntomas digestivos difusos, como pesadez, malas digestiones, flatulencia, etc., dejan de consumir leche con lactosa por si ésta fuera la causa. Y en efecto notan una cierta mejoría a corto plazo, sin embargo, los síntomas frecuentemente se reproducen porque la lactosa no era el verdadero motivo.

De hecho, aquellos pueblos que han sido tradicionalmente “ganaderos”, que se han alimentado generación tras generación de la leche de los animales, presentan menos casos de intolerancia a la lactosa que otros pueblos no acostumbrados a su consumo. La mayoría de la población mundial adulta tiene déficit de lactasa, excepto la población del norte y centro de Europa:

  • Suecos 1%
  • Ingleses 6%
  • Rusos 15%
  • Españoles 15-20%
  • Árabes 80%
  • Esquimales 83%
  • Mejicanos 83%
  • Africanos centro 83%
  • Tailandeses 98%
  • Chinos 99%

Test de intolerancia a la lactosa por análisis genético

Para confirmar la intolerancia primaria a la lactosa es preciso realizar una prueba específica que determine la presencia o ausencia de la enzima que metaboliza la lactosa. Uno de los métodos más seguro y fiable para llevar a cabo este diagnóstico es mediante la detección de la persistencia de actividad lactasa del gen MCM6, responsable de la expresión de la enzima. Si dicho gen produce con normalidad la lactasa no hay intolerancia a la lactosa y sí en caso contrario. Los resultados del test tienen un alto valor diagnóstico, ya que permitirán implementar las pautas dietéticas adecuadas para eliminar los síntomas propios de esta intolerancia.

La prueba se basa en un análisis genético del ADN de una muestra de saliva con contenido celular de la mucosa bucal. Los resultados se obtienen aproximadamente en 10-15 días.

Este método tiene las siguientes ventajas: i) su alta fiabilidad (prácticamente del 100%), ii) es sencillo y rápido porque se analiza a partir de una toma de muestra de saliva, iii) se hace en unos minutos, iv) no es invasivo, por lo que se puede realizar a cualquier edad, incluso a lactantes, v) sólo es necesario realizarlo una vez en la vida y vi) como se trata de una intolerancia hereditaria, la información del test es válida para establecer el riesgo de otros familiares directos.

Esta prueba, por otro lado, evita la ingesta de preparados de lactosa, como ocurre con el test del aliento, que implica un importante riesgo de alteraciones digestivas (diarreas, náuseas, vómitos). Además el tiempo de realización de la prueba se reduce de 3-4 horas a un par de minutos.

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